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El CD cumple 40: Cómo el disco compacto llegó a dominar el mercado

Una coalición de negociantes trabajó con MTV, emisoras de radio y estrellas de la música para convencer a ejecutivos escépticos sobre el formato, logrando un boom que duró casi 20 años.

El 1 de octubre de 1982 en Japón, el día que 52nd Street de Billy Joel se convirtió en el primer CD en salir a la venta, dos gigantes de la electrónica habían estado haciendo lobby durante años para pasar del adorado LP de vinilo al nuevo y reluciente disco óptico digital. Sony, en Japón, y Philips en Eindhoven, en los Países Bajos, habían inventado el hardware del disco compacto y presionaban agresivamente a los principales sellos discográficos del mundo para que proveyeran el software (o música) que lo acompañara. 

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Hasta aquel momento, los sellos no cooperaban, ni siquiera CBS Records, socio de Sony durante años antes de que la compañía de productos electrónicos lo comprara por completo en 1987. “Si hubieran tenido huevos podridos a mano, me los habrían arrojado”, recuerda Jan Timmer, entonces director de Philips Worldwide, de una conferencia de la industria de la música Atenas, Grecia, donde intentó presentar el nuevo formato en una sala llena de ejecutivos discográficos reacios. Uno era Jerry Moss, jefe de A&M Records, que golpeó la mesa con el puño. En ese entonces, los vendedores escépticos de las disqueras llamaban al CD “el frisbi de Jerry Shulman”, aludiendo al director de investigaciones de mercado de CBS, el principal promotor del CD en la discográfica. 

Con el tiempo, los ejecutivos acabaron por ceder gracias a una continua iniciativa de seducción llevada adelante por los altos jefes de Sony-Philips, además de una infatigable coalición de comercializadores de sellos que trabajaban con MTV, emisoras radiales e incluso estrellas favorables a los CD como Stevie Wonder. El disco debutó a fines de los años 80, generando un auge que continuó hasta que Internet, los MP3 y Napster casi lo aniquilaron a mediados de la década de 2000. (Usando una tecnología similar, el DVD e incluso el CD-ROM y el almacenamiento digital se convirtieron en normas en sus propias industrias). Hoy en día, los CD son en su mayoría reliquias confinadas a colecciones de audiófilos y mercancías de conciertos, aunque algunos minoristas ven signos tempranos de un regreso similar al experimentado por el vinilo. Aquí una historia oral de la introducción del CD: 

Los primeros tiempos 

Michael “Mickey” Schulhof, expresidente de la división estadounidense de Sony Corp.: Cuando escuché las primeras grabaciones de audio digital en Tokio, me encantaron. No se escuchaban ruiditos de superficie. Podía acceder a cualquiera de las canciones, algo que no podía hacer fácilmente con un casete o un LP. Sony me pidió que fuera el enlace y negociador entre Sony y Philips. 

Herbie Hancock, músico de jazz: Hay un disco llamado The Piano que grabé en Japón. Fue una de las primeras grabaciones directas a disco. Yasohachi Itoh fue el coordinador de producción. Meses después, pudo darme una copia de ese CD. Creo que hicieron algunas en ese momento. La frecuencia de muestreo no era 44,1, que es la norma para los CD. Así que tenía aquel CD y no tenía ningún dispositivo en el que pudiera reproducirlo. 

Jerry Shulman: [La banda sonora] de Saturday Night Fever (Fiebre del sábado por la noche) fue un éxito tan monstruoso que se lanzaron millones y millones de discos. Y en el 79, empezaron a devolver los discos que no se habían vendido. Fue entonces que hubo un número importante de despidos. 

Jan Timmer: Fui transferido de Philips Sudáfrica para dirigir PolyGram [el principal sello propiedad de Philips], y era una empresa con graves problemas. Toda la industria discográfica estaba en una situación desesperada en ese momento. Cuando vi este CD, lo vi como el salvador: “Esto va a ayudar a la industria a recuperarse”. 

El rechazo por parte de los sellos

Timmer: Recuerdo la conferencia en Atenas [en 1981]. Teníamos un reproductor y un par de discos, y llegué con mucho entusiasmo para decirles a mis nuevos compañeros que ese era el futuro. [Risas]. La recepción no pude ser más hostil. 

Schulhof: La industria de la música dijo: “Está bien, pero ¿y qué?” 

Timmer: Walter Yetnikoff [entonces jefe de CBS] fue el mayor opositor. Fue algo de lo más peculiar, porque en el lugar también estaba Norio Ohga, vicepresidente de Sony, que tenía una empresa conjunta con CBS en Japón. Y él conocía el grado de oposición de Walter Yetnikoff. Así que Ohga prefirió quedarse al fondo del salón y dejar que me llovieran las críticas. 

Marc Finer, exdirector de comunicaciones de productos de Sony Corp.: Michael Schulhof me llevó a una reunión con un puñado de personas y me mostró un prototipo de aquel disco óptico diminuto. Anunció que íbamos a ser parte del equipo para presentarlo en Estados Unidos. 

Alan Perper, exdirector de marketing de nuevos productos de WEA: Stan Cornyn era un ejecutivo de Warner Bros. a cargo de nuevas tecnologías. Él me dijo: “Además de todo lo que estás haciendo, quiero que te involucres en el lanzamiento de esto”. 

John Briesch, expresidente del grupo de productos de consumo de Sony Electronics: Tuvimos que hablar con los ejecutivos, desde Walter Yetnikoff en CBS hasta Clive Davis, durante casi dos años. Llegamos y dijimos: “OK, tenemos esta nueva idea. En lugar de estos discos de vinilo que te resulta tan barato producir, van a tener que hacer estos CD que deben estar en un ambiente libre de polvo con gente en trajes especiales contra materias peligrosas. Y, por cierto, tendrán que cobrar más por él, y no podemos decir cuántas personas tendrán una máquina para reproducir sus discos durante algunos años”. Las compañías discográficas decían: “De ninguna manera, muchacho”. 

El cambio de contenedores 

Shulman: El empaque fue un gran problema. Era un artículo caro y los minoristas no querían que se lo robaran. Tenían cajas de 12 x 12 (pulgadas; 30,5 x 30,5 centímetros) para colocar los LP. Esto fue lo que me dio la idea de poner el paquete de CD dentro de un formato de 6 x 12 (15,25 x 30,50 centímetros) [una caja de cartón alargada más tarde conocida como caja larga], para que se pudieran colocar dos paquetes, uno al lado del otro, en un contenedor de LP. 

Briesch: Tuvimos que convencer a los comerciantes de que cambiaran sus vitrinas. 

Bob Sherwood, ex vicepresidente sénior de marketing de CBS Records: Estábamos lidiando con el paso del cartucho de 8 pistas al casete y, por supuesto, el encantador y maravilloso LP. Ahora teníamos esta novedad, y los minoristas no querían lidiar con eso porque requeriría nuevo espacio en sus estantes. 

Schulhof: Gente como [la cadena de tiendas de discos] Sam Goody tenían preguntas: “¿Cómo se puede comercializar algo en un contenedor plástico de 5,25 pulgadas (13,33 centímetros) de costado, sin gráficos de álbum?” 

El CD Group 

Finer: John [Briesch] estaba hablando con sus colegas en PolyGram, entre ellos Emiel Petrone [que falleció en 2004]. Establecieron el Compact Disc Group. Era la primera vez, en la era moderna, en que tantas compañías [disqueras] trabajaban juntas por un objetivo común. 

Shulman: Hubo un rechazo tremendo. La gente de fabricación no quería cambiar del LP. Los vendedores decían: “¿Estás loco? Estamos vendiendo los LP de Michael Jackson a 10 dólares. ¿Qué te hace pensar que la gente va a querer gastar 25?”. Le dije: “Mira, esto es como un libro de tapa dura en comparación con un libro de tapa blanda. Esta es una manera de vender una copia más de Bridge Over Troubled Water”

Finer: Fue en una de las oficinas de Warner Elektra Atlantic en Nueva York que hicimos la primera demostración. Estaba listo para preguntas como “¿Cómo suena lo digital cuando se reproduce?” o “¿Cuán confiable es la grabación?” Y la presentación comenzaba abriendo el cajón, metiendo el disco en el reproductor, y la cajita se cerraba. Y del silencio, la música inundó la habitación. Y eso fue lo que los maravilló. 

Timmer: Teníamos tres sellos: Philips Classics, Deutsche Grammophon y Decca. Teníamos el mayor catálogo de música clásica del mundo. Tuve mucha suerte de que el gran maestro Herbert von Karajan estuviera de acuerdo conmigo y se convirtió en un gran promotor. Así fue como empezó a rodar la bola del CD. 

Briesch: Los fundadores del [sello independiente] Telarc también eran ingenieros de grabación clásica. Empezamos con 16 discos, eso es todo lo que teníamos, de Philips, CBS y Telarc. 

Los artistas 

Schulhof: Recomendé que dejáramos de intentar convencer a los ejecutivos de las discográficas y fuéramos directamente a los artistas. Stevie Wonder fue uno de los primeros. Le encantaba el concepto de audio digital. Lo adoptó enseguida. 

Hancock: Podíamos grabar muchas cosas en aquel disquito. Y la fidelidad era más limpia y clara. Había muchas cosas positivas. Me gustó como sonaba. Podía oír más componentes de la música. Lo que estaba escuchando, ese poco extra, eclipsaba cualquier falla. 

Briesch: Terminamos hablando con [el productor] Phil Ramone. Le gustó la tecnología y el audio digital. Empezó a acercarse a sus colegas y a convencerlos de que debían trabajar con sus artistas para promover el establecimiento del disco compacto y el audio digital. Phil estaba trabajando con Billy Joel, e hizo que Billy le dijera a CBS Records que estaba de acuerdo en que 52nd Street fuera el primer CD. Lo lanzamos en Japón. 

Sherwood: Voy a ser una de las pocas personas que reconocerá abiertamente que no lo entendí. Solía echar a Jerry Shulman de mi oficina porque me estaba volviendo loco. Pero fui a una tienda de música clásica, había un estante de CD y vi a aquella gente comprando de todo, desde Johnny Cash hasta Tchaikovsky, si estaba en formato de CD. Y me dije: “Estamos haciendo algo bien aquí”. 

Timmer: Emiel Petrone y yo fuimos a Tower Records en Sunset Boulevard, en Los Ángeles. Andábamos con periódicos para que la gente no sospechara de nosotros, y escuchamos conversaciones entre los primeros en adoptar el disco compacto. Se llevaron uno de cada uno. Le dije a Emiel: “Nos va a ir bien”. 

La transformación de Yetnikoff 

Briesch: [Walter] era un ejecutivo muy duro que se la pasaba gritando y nos estaba exigiendo que le estimuláramos, a él y a CBS, a aceptar el formato. Lo que solía decirnos son palabras que no podría usar en su artículo. 

Schulhof: Lo que finalmente lo hizo cambiar de opinión fue que los artistas le dijeron: “Esto es realmente genial, Walter, no te lo puedes perder”. 

Briesch: Empezamos a ver a su talento pedirlo. Barbra Streisand empieza a hablar de eso, los artistas de jazz empiezan a hablar de eso. Dicen: “Caramba, sueno mucho mejor que en vinilo”. 

Schulhof: Walter era extremadamente inteligente. En lugar de 12,99 dólares, que era el precio de lista de un LP, puso 15,99 para un disco compacto. “Voy a decir a los artistas que esta es una nueva tecnología. Nos estamos arriesgando. No sabemos cómo va a resultar esto”, dijo. Lo que Walter no dijo fue que se aseguró de que todos los artistas firmaran enmiendas a sus contratos para permitir el lanzamiento en disco compacto, pero también se aseguró de que los pagos de regalías a los artistas siguieran siendo los mismos que para un LP. Significaba que la tasa de regalías era más baja. Los artistas no se quejaron: “Estoy recibiendo el mismo dinero”. Fue solo años después, cuando las ventas de CD comenzaron a ser significativas y los artistas comenzaron a darse cuenta de que su tasa de regalías había disminuido, que se quejaron. Y se solucionó. 

Sherwood: Cuando Walter lo apoyó, nosotros lo apoyamos. Se entusiasmó mucho con el CD, y se corrió la voz rápidamente. 

La fábrica 

Schulhof: Necesitábamos construir una fábrica en Estados Unidos. A Walter no le gustaban las fábricas. No era algo a lo que gravitaba. Incluso antes de la adquisición de CBS Records, Sony compró a CBS su fábrica de casetes compactos en Terre Haute, Indiana. [A principios de este año, la fábrica, Sony DADC, despidió a 100 trabajadores y trasladó muchas operaciones a Austria]. 

Briesch: Se acordó que fabricaríamos los discos no solo para CBS, sino para cualquiera. Podíamos hacerlo para Warner, Telarc. Luego mi tarea cambió, a obtener pedidos para que la fábrica de CD pudiera licenciar algunos de los sellos más pequeños, y luego hacer que los sellos más grandes entendieran cómo llevar su material allí. 

Schulhof: El disco de Billy Joel en realidad se envió desde Japón porque no podíamos hacerlo en Estados Unidos. No teníamos una fábrica aquí. Arreglamos eso. El primer disco hecho en Estados Unidos fue, de hecho, Born in the U.S.A., de Bruce Springsteen. 

Tony Van Veen, presidente ejecutivo de Disc Makers: Negociamos con Sony durante años, hasta que estuvimos produciendo 20 millones de discos al año, cuando finalmente instalamos nuestra propia fábrica. Eso fue en el 2000. 

La comercialización del producto 

Terry Currier, propietario de Music Millennium, tienda de discos en Portland, Oregon: Recuerdo haber pedido la primera caja de CD, que vino de Sony. Recibías un preempaque y, para obtener el disco “caliente” que venía adentro, que era de Michael Jackson, te enviaban todo tipo de otros títulos, incluyendo de música clásica. 

Finer: Colocamos reproductores de CD en los 45 principales mercados [de radio], tanto en estaciones AOR como clásicas, y ofrecimos nuevos temas durante un año o más. Todo lo que tenían que hacer era decirles a sus oyentes: “Están escuchando esta grabación en un disco compacto”. Organizamos eventos en clubes de todo el país: “Una cita con lo digital”. Promocionamos principalmente pop y rock para atraer a la gente. 

Briesch: Bob Pittman estuvo en MTV a principios de los 80. Dijimos: “Ustedes necesitan algo realmente de alta tecnología para que esa cosa del Moonman (Hombre en la Luna) les funcione”. Dijimos: “El disco compacto es la solución de alta tecnología para la música”, y Pittman, un tipo muy inteligente, estuvo de acuerdo. 

Finer: Hicimos una promoción en las vacaciones de primavera, el increíble Compact Disc Hunt. Se veían no solo esas actividades extracurriculares que tienen lugar en sitios como Daytona Beach, sino también a gente que con ojos de asombro miraban algo que nunca habían visto u oído, aquel diminuto disco óptico resplandeciente. 

Perper: Casi vamos a la cárcel por eso. Estábamos escondiendo discos en diferentes lugares en la playa. Les dimos una pista a unos chicos, las tres primeras palabras de una canción. Soltamos a esos miles de muchachos para que encontraran un disco con un logotipo, y si encontraban el disco, les dábamos un juego de CD gratis. Las siguientes personas que entraron a nuestra carpa eran policías, que nos dijeron que si seguíamos haciendo aquella promoción, nos iban a enviar a la cárcel. Los chicos estaban volcando autos, derribando las tiendas de campaña de la gente. 

El Boom

Van Veen: El debut fue en 1982, ese fue el primer lanzamiento. Pero tomó varios años para que los grandes artistas comenzaran a tener suficiente catálogo, para que los consumidores comenzaran a comprar reproductores de CD. Empezaron muy caros y luego bajaron a 500 o 300 dólares. 

Schulhof: Desde la introducción del CD en el 82, hasta que los CD representaron 20% del negocio, pasó casi una década. Entonces comenzó a andar a toda máquina. 

Hancock: Se vendieron como la pólvora y mejoraron cada vez más. 

Finer: Alrededor de 1987, cuando los CD superaron al LP en volumen e ingresos, a partir de ese momento no hubo vuelta atrás. Durante los siguientes ocho a 10 años, las ventas se incrementaron cada año. Impulsó una demanda que nadie previó. El CD creó el negocio del catálogo. 

Van Veen: Los ingresos de nuestra empresa se dispararon junto con los ingresos del CD. 

Las secuelas 

Terry Shea, exeditor de Audio Times: Al principio, fue una revelación. Todo el mundo pensó que esto era lo más increíble que le había pasado a la música grabada. Luego maduró y se convirtió en la norma, dejando de sorprender a la gente: “Así es como oímos música”. Cuando apareció el streaming, y en los primeros años de Napster, pasó de ser una revelación a algo aburrido. 

Briesch: Me hice cargo del marketing de todos los productos electrónicos de consumo de Sony en 1989. Teníamos DVD, y pasó lo mismo otra vez. Conseguí que mi grupo formara el Grupo DVD. Más tarde, hicimos lo mismo con el HD. 

Van Veen: El papel del CD ha pasado de ser un medio principal de transmisión de contenido [a] más bien un recuerdo. Se convierte en una muestra de haber estado en algún concierto o de que un artista te lo autografió. 

Currier: Los CD están volviendo. Los jóvenes están comprando autos usados que tienen reproductores de CD: “Debería comprar algo para escuchar en el auto”. Muchos jovencitos creen que los CD son geniales, igual que los chicos de la década de 2000, y los de esta última década, pensaban que el vinilo era genial. Hay un problema de cadena de suministro con el vinilo. Algunas cosas se agotan y no las ves por ocho o 10 meses. Eso está convirtiendo a algunos compradores físicos que adquieren discos de vinilo en compradores de dos formatos: “¿Espero [por el vinilo] o compro el CD?”. 

Van Veen: Los fanáticos de lo analógico probablemente se estremezcan cuando escuchen esto, pero es bien sabido que en un CD el rango dinámico, la [diferencia entre] la parte más silenciosa y la más ruidosa de la grabación, es mucho mayor que lo que el vinilo puede manejar. Si tengo que elegir, felizmente compraré el CD.