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El hombre detrás del bigote: Camilo llega al estrellato descalzo y vestido de lino

Con canciones positivas y una personalidad sencilla y abierta, el cantautor colombiano demuestra que los chicos buenos también pueden ganar.

A estas alturas de su vida, Camilo podría tener cualquier carro: un Lamborghini, un Bugatti o quizás un McLaren, todos autos predilectos entre las estrellas de la música latina.

Pero no. Camilo tiene a Romerito. 

“Le puse así por el color”, dice con una sonrisa, dándole una palmadita afectuosa a la puerta delantera de una camioneta Ford Bronco color verde oliva con techo beige de 1975 que está estacionada en los estudios de Sony Music en Miami. 

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Romerito puede ser vintage por fuera, pero está cuidadosamente restaurado por dentro, desde su motor a sus sistemas, un proceso caro que tomó meses. 

Lo que Camilo no sabía cuando encargó su auto era las pasiones que despertaría en otros. En Miami, donde el cantautor colombiano hoy vive con su esposa Evaluna Montaner y su hija Índigo, y donde la orden del día es tener el carro más caro posible, Romerito brilla por ser único. A tal grado, que Camilo tuvo que leer material sobre la historia de los Ford Broncos para poder contestar las preguntas de los otros conductores que lo asediaban en los semáforos. 

Y al igual que Romerito, Camilo para tráfico por ser diferente, con su ya reconocido bigote estilo Dalí, sus cadenas de plata en lugar de diamantes, y canciones que construye a partir de su guitarra y no de un beat de computador, basadas en melodías memorables y letras sencillas y coloquiales, pero a la vez conmovedoras y poéticas. En la era del reggaetón y el contenido explícitamente sexual, letras de canciones como “Pegao”, una cumbia romántica (“Que no quepa el aire entre tu cuerpo y el mío, pegao, como en iglesia de barrio; pegao, como lengua en vaso congelao”), desafían lo que se puede esperar de un artista joven con siete No. 1 en la lista Top Latin Airplay de Billboard, y tres Top 10 en la lista Pop Albums. 

Camilo fotografiado el 1 de septiembre de 2022 en 5020 Studio en Miami. David Needleman

“Al comienzo de mi carrera le decía a la tribu: Parce, lo único que les prometo es honestidad”, dice Camilo hoy, hablando del entorno de gente que lo rodea en su día a día al que afectuosamente llama su “Tribu”, término que también le da a sus seguidores. “De ahí en adelante, perdón por lo que sea que venga detrás de la puerta de la honestidad. Pero soy una persona honesta. Conectada con mi oficio y con mi creatividad. Y el día que mi guitarra me lleve por caminos diferentes, les prometo que se lo voy a compartir”. 

Lo que comparte Camilo hoy con su tercer álbum, De Adentro Pa Afuera (lanzado el 6 de septiembre bajo Sony Music Latin), son canciones más atrevidas en lo musical, incluyendo colaboraciones inesperadas (Myke Towers, Camila Cabello, Grupo Firme, entre otros) que, de alguna manera, siguen sonando a Camilo. El álbum llega en medio de una gira de conciertos que ha afianzado su posición como un artista que genera millones de streams y que también llena grandes recintos. En España, lleva más de 220.000 boletos vendidos este año solamente, una cifra que, según el promotor Jorge Iglesias, lo hace el artista no español más lucrativo del país. Sus dos conciertos en el WiZnik Center de Madrid, uno en junio y otro en julio, fueron llenos totales y juntos generaron 2,1 millones de dólares en boletería, según Billboard Boxscore.

Parte del éxito es el hecho de que el show de Camilo es como él: aparentemente sencillo (canta descalzo, sin ningún bailarín, con una banda en vivo de seis músicos) pero en definitiva profundo, gracias a los mensajes positivos y afirmativos de sus canciones. Espectadores de todas las edades —desde abuelos hasta nietos — llegan con sus caras pintadas de flores y bigotes y cantan sus canciones de principio a fin en una especie de frenesí colectivo. 

“Camilo para mí es un artista que me genera absoluto futuro”, dice Afo Verde, presidente y CEO de Sony Music Latin-Iberia. “Tiene la combinación de lo que me fascinaba de los artistas súper músicos, estudiosos de su instrumento, pero con un mensaje muy de valores que parece de otra época. Es un chico que habla de la familia, del amor — de un amor — y ahora cuando agrega otro amor es Índigo [su hija]”.

Fuera del escenario, Camilo es Camilo Echeverry, de 27 años, y los ojos del mundo ha tenido una sola novia, su ahora esposa Evaluna Montaner. Más allá de ser miembro de la realeza musical latina, Evaluna — hija de Ricardo Montaner y hermana menor de Mau y Ricky — también es la musa de Camilo y su compañera personal y a menudo visual y musical. 

Camilo fotografiado el 1 de septiembre de 2022 en 5020 Studio en Miami. David Needleman

Evaluna no solo canta regularmente con Camilo — incluyendo como parte de su gira — sino que ha dirigido muchos de sus videos musicales y es su colaboradora frecuente en sus redes sociales. 

“Cuando hablo de Evaluna, es como que las palabras demuestran su bancarrota”, dice Camilo. “Es que la palabra ‘amor’ se dice tan rápido. [Es] Amor pero del revolucionario, del que descoloca, el que tumba estructuras y empieza ciudades nuevas, y derrumba edificios nuevos y crea parques. Evaluna es eso. Es como la foto del amor”.  

Fotos tienen muchas. Colectivamente, Evaluna y Camilo tienen más de 125 millones de seguidores en redes sociales, de los cuales casi 80 millones son de Camilo, incluyendo 28 millones en Instagram y 29 millones en TikTok. 

Es un número impresionante, y refleja la astucia de la pareja en cuanto a creación de contenido social, documentando con videos caseros (aunque ahora Camilo siempre está acompañado por su videógrafo y fotógrafo) desde su noviazgo hasta el nacimiento de su hija Índigo en marzo y, ahora, su gira. El compartir constantemente su vida personal le sirvió bien a un artista cuya fama explotó durante la pandemia, y cuyos dos primeros discos fueron producto del encierro. 

“Ha sido un desarrollo súper rápido basado en canciones, credibilidad y el púbico en vivo”, dice Jorge Ferradas, su mánager desde hace tres años. El primer gran éxito fue “Tutu” con Pedro Capó, una canción sobre diversidad y aceptación lanzada en el 2019 y luego remezclada con Shakira, quien también fue cliente de Ferradas anteriormente.

“Inmediatamente después teníamos otro desafío muy interesante que era no convertirse en el cantante de ‘Tutu’ sino en un artista”, dice Ferradas. “A partir de ahí fue sacando canciones que se convirtieron en discos, y discos que se convirtieron en shows en vivo apenas la pandemia lo permitió”. 

Ricardo Montaner, quien le presentó a Camilo a Ferradas, siempre lo percibió como algo a largo plazo.

“Llevo 40 años en la música, y siempre que conozco un artista, pienso cómo lo veo en 20 años”, dice Montaner. “En el caso de Cami y en el caso de Eva siento que apenas comienzan, que tienen carreras muy sólidas. Cami, proyectarlo a 20 años es muy fácil porque es cantautor, y los cantautores se nutren a sí mismos con la obra que hacen. Si eso lo acompañas con una buena voz, como tiene Cami, con el orden que Cami maneja, sin lugar a dudas es un artista de altísima proyección y su carrera es infinita”. 

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Camilo fotografiado el 1 de septiembre de 2022 en 5020 Studio en Miami. David Needleman

Camilo tenía pinta de artista mucho antes de serlo en el sentido estricto de la palabra. Cuando yo lo conocí por primera vez en el 2018, en un “Secret Session” (las sesiones de composición organizadas por el sello Sony Music para crear repertorio para sus artistas), ya tenía su bigote daliniano y su distintivo estilo bohemio de pantalones anchos y camisas holgadas de lino. Tenía pinta de artista, pero era más conocido como compositor, con éxitos como “Sin pijama”, que interpretaron Becky G y Natti Natasha (una canción que, irónicamente, tiene una de esas letras sensuales que Camilo tiende a no usar). Ese año firmó con Sony como artista, y al siguiente, empezó a lanzar música como solista. Su segundo sencillo, “Tutu”, junto a Pedro Capo y escrito con Jon Leone y Richi López, fue su parteaguas, llegando al No. 16 de la lista Hot Latin Songs de Billboard.

Pero la carrera de Camilo venía de mucho más atrás, de cuando era un muchachito que ganó la competencia infantil de televisión Factor X en Colombia en el 2007, a los 14 años. En sus videos de audición, y en entrevistas de esos años, es un chico adorable que ya se comporta como un artista curtido que se desenvuelve con desfachatez y que no tiene ningún problema en llegar a las entrevistas con guitarra en mano, listo para cantar y echar chistes. Si Camilo hubiese crecido en Estados Unidos, es fácil imaginarlo en el Mickey Mouse Club, por ejemplo.

En esas épocas Camilo, quien ya había firmado con Sony Colombia, conoció a Verde, quien lo instó a escribir sus propias canciones. 

Años después, en el 2015, Camilo conoció a Evaluna en un evento en Colombia. Conectaron, y un día Evaluna le pidió a su famoso papá que escuchara la música “del muchacho con el que estaba hablando”. 

Montaner oyó una voz aguda, como la suya, y un artista cuyas canciones “tenían intención”, dice. “Me llamó mucho la atención su forma de escribir y me llamó mucho la atención su forma de cantar”. 

Montaner empezó a interesarse más por la carrera de su futuro yerno, y eventualmente tocó las puertas de todos los sellos, incluyendo Sony U.S. Latin en Miami, sin éxito. Por último, propuso inicialmente firmar a Camilo a Sony a través de su propio sello, Hecho a Mano. 

Camilo fotografiado el 1 de septiembre de 2022 en 5020 Studio en Miami. David Needleman

Montaner también conectó a Camilo con Ferradas, quien acababa de dejar su puesto como presidente de música de Univision y tenía una amplia experiencia tanto manejando disqueras como manejando artistas. Con Camilo empezó desde cero, pero los resultados llegaron velozmente. Después de  “Tutu” vinieron cuatro éxitos en el listado Latin Airplay, incluyendo “Millones” y “Tattoo” con Rauw Alejandro en 2021. Ese mismo año, Camilo ganó cuatro Latin Grammys, convirtiéndose en el artista más galardonado del año (esta semana Camilo recibió seis nuevas nominaciones, incluyendo a grabación del año por “Pegao” y canción del año por partida doble, por “Baloncito viejo” e “Índigo” junto a Evaluna).

Pero quizás lo más importante del 2021 fue que Camilo salió de gira por primera vez en su vida, dando más de 30 conciertos en Europa, Estados Unidos y América Latina. La gira empezó en España, una decisión que Ferradas tomó en parte porque fue el primer país abierto tras la pandemia. Para fin de año, Camilo era el artista no español más taquillero del país, y su disco Mis Manos el segundo más vendido en España, según las listas de venta de Promusicae.

La experiencia de tocar en vivo toda una gira — algo que nunca había hecho — fue transformadora. 

“Hay cosas que yo confirmo todas las noches en los conciertos. La mirada de la gente te explica lo que significó tu oficio en la vida de alguien más”, dice Camilo. “Te explica también la bancarrota que son las canciones sin salir pa’ fuera.  Te explica que lo que tú creías que era interesante, que tus canciones eran tuyas y te pertenecen, es mentira. Tus canciones tienen sentido y tienen valor en la medida que tengan valor para la vida de esas personas que están ahí. La mirada de esas canciones te revela el valor de tu obra”.

Eso es particularmente cierto con las canciones de De Adentro Pa Afuera, un álbum concebido casi enteramente mientras Evaluna esperaba a Índigo y grabado durante sus últimos tres meses de embarazo. 

“Ese proceso de acompañar a Índigo de adentro pa’ afuera empezó a generar en mí un montón de sentires que yo no sabía que tenía. Y a verlos florecer y a inmortalizarlos en canciones”, dice Camilo. “Fue un proceso de bajarle a mirar la panza a Evaluna, subir a escribir una canción, bajarle a mirar la panza a Evaluna, subir a tocar una guitarra. Fue de los días más bonitos de mi vida”. 

Ahora, se vienen otros. La gira De Adentro Pa Afuera, que empezó en España, recorrerá más de 30 arenas en Estados Unidos y México, culminando con dos conciertos en Colombia en diciembre. En el 2023, Camilo recorrerá desde el Cono Sur hacia arriba, parando en todos los países donde no se ha presentado antes. 

Aunque mantienen a su “Tribu” informada y actualizada en sus redes sociales, hay algunas incógnitas que prefieren no tocar de momento. Por ejemplo, si algún día Camilo y Evaluna compartirán fotos de Índigo en sus redes sociales, algo que no han querido hacer “porque ella no lo ha elegido”, dice Camilo sencillamente. “Si Índigo tiene ganas de estar aquí en la foto, el día que lo quiera yo creo que me lo dirá. Pero por ahora siento que le estoy interrumpiendo como su voluntad al decidir mostrarla. Aunque me muero de las ganas, porque hay unas cosas que me muero por compartir. Pero por respeto a ella me freno”. 

También está la incógnita de si Camilo por siempre será el Ted Lasso del pop latino, siempre de buen humor y aparentemente incapaz de enojarse.

Él se ríe ante la idea de que siempre será el “bueno”, pero sopesa la pregunta.

“Es que yo tampoco — yo no soy nice porque me propuse ser nice. Lo único que es constante en mí es la honestidad. Por supuesto que me pasa que a veces las etiquetas son prisiones, aunque sean etiquetas preciosas. El nice guy es una prisión, porque la creatividad empuja por lugares impredecibles, y el día que empuje por una zona que no sea tan nice yo no voy a poder frenarlo”. 

Pero por ahora, en esta tarde en Miami, Camilo es un chico nice. Para nuestra sesión de fotos, optó por no tener estilista (“La mayoría de las veces no me gusta lo que me traen”, dice), y en su lugar trajo sus propios atuendos, comprados en su mayoría de diseñadores o tiendas independientes. Luce feliz cuando sale del cambiador, descalzo, y vistiendo un pantalón de cuadros y una camisa grande y suelta que puede o no haber salido del clóset de Evaluna. Abre su maletín de mano y, sorprendentemente, saca una botella de colonia cara, una extravagancia inesperada. Camilo se hecha un poco y sonríe aún más.

Podrá conducir a Romerito, pero hasta los chicos más sencillos necesitan darse de vez en cuando un gustito de vanidad.