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¿Por qué estamos tan obsesionados con la “Bzrp Session” de Shakira?

Al nombrar nombres, la estrella colombiana rompió las reglas de las canciones pop de desamor

Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53” de la estrella colombiana Shakira con el DJ argentino Bizarrap, se lanzó el 11 de enero con poca promoción, excepto por dos publicaciones colaborativas en las redes sociales: una que anunciaba que la canción saldría y la otra que decía “Disponible ahora”. 

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En 24 horas, la sesión había acumulado más de 15 millones de streams en Spotify, poniéndose a la cabeza de la playlist global Top 50 de la plataforma, y en YouTube el video obtuvo más de 55 millones de vistas, una cifra récord para una canción en español en tan poco tiempo. Esos números de un solo día le permitió también debutar esta semana en el No. 12 del Billboard Global 200 y en el No. 8 del Billboard Global Excl. U.S. (Y seguramente alcanzará el listado Hot 100 la próxima semana cuando se cuenten las cifras de toda la semana).

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Una razón obvia, y certera, del éxito es que se trata, después de todo, de Shakira, la superestrella mundial, con una canción de despecho, posterior a una ruptura amorosa, y basada en eventos muy públicos con un astro del fútbol, Gerard Piqué, con quien comparte dos hijos. Cualquiera prestaría atención.

Pero eso por sí solo no explica las extraordinarias cifras alcanzadas por el “Vol. 53”

A fin de cuentas, las rupturas sentimentales, especialmente si vienen acompañadas de detalles picantes, son perfectas para alimentar hits, e históricamente, ha habido mucho de eso. Hace un año, por ejemplo, Karol G y Becky G sacaron “Mamii”, un tema en el cual Karol G habla ostensiblemente sobre su ex Anuel AA (“Te veo en la ‘rede’, no puedo creerlo, qué pena de ti; yo que fui buena y tú, qué gonorrea, pagándome así”), pero nunca lo nombra. 

Shakira, por su parte, es todo menos ambigua en el “Vol. 53,” sin dar cuartel pero dando nombres. 

Aunque esto es común en el mundo urbano, donde las famosas batallas de rap son parte de la cultura musical, en el pop en general es casi inaudito, y en el pop en español, nunca había sucedido. Con su sesión, Shakira elevó la idea del diss track (las canciones donde se critica a alguien) a toda una nueva categoría donde las revelaciones íntimas vienen con nombres, detalles y castigos, todo deliciosamente empaquetado, para ser, como lo ha sido, diseccionado, reproducido y parodiado en miles de formas en las redes sociales. 

Si nunca habías oído hablar de la ruptura muy pública entre Shakira y su pareja de mucho tiempo, Gerard Piqué, que dejó a la estrella por otra mujer mucho menor que ella, puedes enterarte de todo el chisme en el “Vol. 53”. Ahí, Shakira no solo menciona –solapadamente– el nombre de Piqué, sino también el de su amante, Clara Chía, y encima de todo entra en minuciosos detalles. 

“Valgo por dos de 22”, canta Shakira, de 45 años, en alusión a su edad y la de Chía, hasta hace poco de 22. Ella también reconoce sin rodeos sus problemas hoy: “Me dejaste de vecina a la suegra, con la prensa en la puerta y la deuda en Hacienda”, siendo dueña efectiva del drama personal que se desarrolla con interminables conjeturas en la prensa y las redes sociales. 

La salacidad ha provocado el asombro y comentarios incesantes de fans, artistas y medios de todo el mundo, quienes están acostumbrados a que las canciones de Shakira sean extremadamente personales (después de todo, su “Me enamoré” de 2017 trata de enamorarse de Piqué), pero a la vez más metafóricas y menos directas.

“Vol. 53” echa por la borda la noción de que los trapos sucios se lavan en casa, generando un debate ardiente sobre lo que se debe decir o no en público, y sobre si las mujeres en general, y las mujeres latinas en particular, están sujetas a una doble moral en cuanto a lo que “pueden” decir o no de sus vidas personales.

De cualquier forma, las artistas femeninas por mucho tiempo han usado sus canciones como un vehículo de catarsis para sus emociones después de rupturas sentimentales. “Eres tan vanidoso, probablemente pienses que esta canción es sobre ti”, cantó Carly Simon en 1972 en “You’re So Vain”, y aunque su éxito No. 1 del Hot 100 era en parte sobre su ex Warren Beatty, ella no lo admitió hasta 40 y tantos años después. Y todos sabían que el gran éxito de Olivia Rodrigo “Drivers Licence” estaba dirigido a su exnovio y coprotagonista de High School Musical: The Musical: The Series, Joshua Bassett, pese a que nunca lo nombró.

Y luego, está Paquita la del Barrio con su legendaria “Rata de dos patas” y su grito de guerra: “¿Me estás oyendo, inútil?”. Y qué decir de la épica “La vida es así”, de Ivy Queen, donde la artista no solo encara a la mujer con que su hombre la está engañando, sino que también le deja saber que no es un buen polvo. 

Pero nada es comparable con el señalamiento muy directo de Shakira, que atado a su nivel de fama y el de su ex ha demostrado ser explosivo. 

Irónicamente, la última vez que una canción en español fue tan explícita en cuanto a nombres fue el año pasado, en otra sesión de Bizarrap. “Vol. 49”, con el rapero puertorriqueño Residente, es un diss track contra el estado actual de la música urbana latina, con referencias directas y personales a la estrella colombiana J Balvin, lo que también causó revuelo en las redes sociales. 

Para Bizarrap, de 24 años, cuyas sesiones ahora han acumulado miles de millones de vistas en menos de tres años, el objetivo es otorgar libertad musical y lírica para lo que inicialmente concibió como sesiones de freestyle. 

“La música es un espacio de libertad y mis sesiones no son la excepción”, dijo Bizarrap a Billboard durante una sesión de preguntas y respuestas en la Semana de la Música Latina en septiembre. “Los artistas pueden decir lo que de veras sienten y hacerse cargo de sus sentimientos. Pueden expresarse de la manera que necesitan en el momento que lo necesitan. Nunca le diré a un artista que no puede decir algo”. 

Esa, en última instancia, puede ser la clave del sencillo más grande de Shakira en más de una década: finalmente es libre.